18 de octubre de 2010

VIDAS

Cuando me desperté seguí con mi muerte como si nada.

Jamás hubiese imaginado que de muerta soñaría que estaba viva y que disfrutaría de ese privilegio que los sueños tienen de vivir en ellos a la carta.

No siempre fue así, me refiero a ser consciente de que había muerto y de mi nueva existencia paranormal, siempre fui una escéptica con las cuestiones del más allá.
Al principio la confusión me llevo a un estado de ansiedad insoportable, pues no había tenido tiempo de asumir mi fallecimiento cuando de repente aparecí aquí, encerrada, sola, en la más absoluta oscuridad. Seguía tan apegada a mi cuerpo que tardé mucho tiempo en comprender que él tenía que quedarse en ese pequeño espacio bajo tierra en el que lo enterraron, angustiada, sin poder moverme, sin tiempos, viva. Tampoco me lo puso fácil el haber vivido en la Edad de La Mentira,  donde el espíritu se había quedado enganchado a nuestros culos, a su vez aposentados en los sofás de nuestras casas, de nuestras segundas residencias o en los asientos de piel de los autos de última generación, con sus GPS y sus manos libres. Ni siquiera en mis sueños de finada lograba desprenderme de esa imagen de mujer moderna siglo XXI, Primer Mundo.

Para cuando tomé conciencia de mi nueva realidad, de mi cuerpo quedaba más bien poco. Lamentablemente, dada mi acusada dependencia, tuve que asistir al repugnante espectáculo de su descomposición, un lento y humillante proceso en el que sufrí lo indecible. Mi espíritu también se deterioraba y no podía vislumbrar ningún otro final que el de desaparecer totalmente, cada vez me sentía más muerta, la depresión estaba acabando conmigo. Fue entonces cuando oí tu voz - aquello no fue un sueño- entrecortada por el llanto, me decías que no habías tenido fuerzas para venir a verme antes, que me echabas de menos, que nuestro perro sigue esperándome todas las tardes en la puerta a la hora en que solía llegar del trabajo, que tú también, que nuestra pequeña sigue preguntando, que tú también, que mis padres no han podido superarlo, que tú tampoco, que por fin había sido capaz de mirar la fotos y de leer todos mi relatos, que me quieres, que me odias, que volviste a trabajar pero que estás muerto por dentro, que te perdone. Supe, por ti, que llevaba un año aquí metida y por primera vez sentí que mi alma ya no estaba entre mis huesos y salí.

Han pasado dos años y desde entonces mi presencia te acompaña todos los días al trabajo haciéndote sentir que no estás solo, y sonríes y no sabes por qué, tú lo atribuyes a aquel día, al alivio de la culpa, al final de un largo duelo, pero soy yo que he vuelto, soy yo que ahora entiendo. Por las noches sigo viva contigo en todos y cada uno de mis sueños y hacemos aquel viaje que tanto deseaste y para el que nunca tuve tiempo y papá sobrevive al infarto y yo dejo aquel trabajo anodino y escribo, Darko a mis pies dormitando, y publico mis relatos, y mamá los lee y entiende alguno, y la niña ya no es una niña, y casi estoy acabando la novela y me traes un café caliente con un beso y te quiero.

13 de octubre de 2010

SIN PLEBEYOS



Ella no necesitaba reyes de su casa, ni corona, ni vasallos entregados, ni infantas caprichosas, ni príncipes azules, ni palacios. Le bastaba con sentirle a su lado, diferentes pero iguales, sin derechos de pernada, libres de marchar o de quedarse.

Con él su alma andaba siempre en zapatillas, medio desnuda, con la caricia a flor de piel y el beso puesto. Nunca entendió el amor de otra manera, ni siquiera en los tiempos de la lucha, cuando la soledad que le impuso su partida, ganaba alguna batalla. Hoy su alma sigue paseando libre y desnuda por la casa, en zapatillas, victoriosa y viva : guardados el beso y la caricia en aquella cajita, con sus cosas.

10 de octubre de 2010

LA FÁBULA DEL CALCETÍN



El alegato de la tortuga defensora no parecía convencer a aquel jurado popular y fauno. La lluvia había borrado todo indicio y era dificil probar la inocencia del asno. Su defendido le había repetido hasta la saciedad que alguien quería verle entre rejas, que le habían tendido una trampa, que no se explicaba lo del calcetín, que nadie puede ser tan burro como para meter dentro a la rana y hacer un nudo, poca broma.

9 de octubre de 2010

"DEJA DE MIRARME" (ilustrado)

La Puri advierte una vez más la presencia del enorme escarabajo. Es una hembra, la conoce bien.. Siempre aparece en los espejos de los baños en las pensiones. Mientras se retoca el carmín, antes del último servicio, se pregunta quién será esa mujer que, en la madrugada, la observa desde el espejo.

Primera mención en el concurso de MInificciones.ar.
Mis felicitaciones a Elisa de armas, primer premio y a Claudia Sánchez, 2ª mención
CORTITOS blog de Claudia Sánchez

8 de octubre de 2010

MERCEDES


Algunos lloran disimuladamente, que llorar por ella no estaría bien visto. De los hombres y mujeres aquí presentes, quién más y quién menos, todos habíamos amado a Mercedes en la sombra, furtivos, en habitaciones de hotel, en los campos de las afueras del pueblo, en los autos y hasta en algún lavabo público. Nos habían encandilado su pasión, su ternura y ese halo de misterio que tienen las mentiras. En su urna, velada por todos y llorada únicamente por el marido, su cadáver conserva su belleza y su sonrisa. Cómo no iba a morirse en paz.

6 de octubre de 2010

Julio y Ana




Lamentarán el error del año pasado toda su vida. Ana y Julio volvieron ese día a casa corriendo y se encontraron en el portal extenuados, sin aliento, a la misma hora. Se miraron intentando disimular su nerviosismo. Sin palabras. Sonaron dos tonos iguales en sus móviles, en el mismo momento. Ninguno de los dos se atrevía a desenfundarlo. La respiración entrecortada.
- Creo ...que hemos confundido nuestros móviles, Ana - rompíó Julio mientras ella asentía con su cabeza y con sus lágrimas.
Eran iguales.


87 palabras
Ilustración de Santi Jiménez