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13 de abril de 2010

SIN PLEBEYOS

Ella no necesitaba reyes de su casa, ni corona,  ni vasallos entregados, ni infantas caprichosas, ni príncipes azules, ni palacios.  Le bastaba con sentirle a su lado, diferentes pero iguales, sin derechos de pernada, libres de marchar o de quedarse. 
Con él su alma andaba siempre en zapatillas, medio desnuda, con la caricia a flor de piel y el beso puesto. Nunca entendió el amor de otra manera,  ni siquiera en los tiempos de la lucha, cuando  la soledad que le impuso su partida,  ganaba alguna batalla. Hoy su alma sigue paseando libre y desnuda por la casa, en zapatillas,  victoriosa y viva : guardados el beso y la caricia en aquella cajita, con sus cosas.

25 de marzo de 2010

Pañuelos blancos.

Llegó a casa, se quitó el pañuelo y recolocó, coqueta aún, sus canas Lo guardó en la caja junto a su reloj de vestir, el nuevo, el que le regalamos su padre y yo, orgullosos, cuando se graduó. Al lado de los peucos que le hice para recibir al mundo cuando yo lo traje. Junto a sus fotos. Hoy viene, una vez más, de`pasear en alto su rostro por la plaza, para que siga existiendo. A ella no le hacía falta para recordarlo, pero al mundo sí, y hoy, 24 de marzo,  había más cámaras.
Ilustración de Daniel Galantz

24 de marzo de 2010

Desaparecidos

La esperanza da vida a los muertos que nunca fueron hallados. Si no hay cádaveres, no hay muertos, y si no hay muertos, hoy vendrán a comer como cada 24 de marzo.