Ilustración de Abraham Alcazar

No quiero ni imaginar el color de mis pulmones ni la dificultad con que avanza
la roja por mis venas. Acecho todos mis síntomas hasta que los tengo. Entonces visito a mi incompetente médico y, por inisistencia, me consigo otro chequeo.
Nada -dijo al leer los resultados- y yo que me lo creo. Mañana mismo cambio de mutua, de laboratorios y de médico. Hipo... ¿qué?
Me gustó más que el anterior, pero le echo en falta más elementos narrativos.
ResponderEliminarAún así me gustó.
Te aconsejaría que leyeras muchos microrrelatos...
saludos